miércoles, 30 de enero de 2013

Morirse ya también es un problema.

Hola, ¿cómo has estado?...

Te cuento que hace unos meses sufrimos una perdida en mi familia política y eso me hizo pensar en lo complicado que es morirse hoy en día.

Despedirse de este mundo no solo deja tristeza y asuntos pendientes, también le acarrea a los deudos una serie espantosa de engorrosos trámites, idas, venidas, gastos y, por si fuera poco, falta de espacio en los cementerios.

Los espacios para panteones en el Distrito Federal ya están agotados y esto es un problema que va a reflejarse en muy corto plazo. 
Imagínate, en la capital vivimos 8 millones de personas y se realizan 14 mil inhumaciones al año. 
Por si fuera poco, los tramites de uso de suelo, el alto costo en los terrenos y la posible inconformidad vecinal hacen casi imposible encontrar un lugarcito en esta urbe para hacer nuevos cementerios.



Imagen de www.familysearch.org


En la actualidad todavía hay muchos ciudadanos que prefieren los entierros, es una antigua tradición que tenemos arraigada desde tiempos inmemoriales pero, a juzgar por las cifras, me parece que la mejor opción para equilibrar la demanda de cementerios en estos tiempos es la cremación.

Te explico el porqué de mi punto de vista:

Actualmente el Distrito Federal cuenta con 118 panteones, de los cuales 83 son vecinales, 14 delegacionales, 2 históricos y 5 generales. 

En los panteones oficiales (públicos) hay 55,206 fosas disponibles y en los concesionados (a cargo de un particular) 2,652, lo cual da un total de 57,858 espacios en toda la Ciudad.

A esta falta de espacios hay que aumentar la problemática de la perpetuidad ya que los títulos de ésta se dejaron de otorgar desde la década de los 70's, ya que la Ley de Régimen patrimonial y Servicio Público determina que estos lugares son bienes de dominio público, por lo que nadie puede tener título de perpetuidad y hoy sólo se venden temporalidades.

Estas temporalidades son por 7 años y pueden renovarse en 3 ocasiones con un máximo de 21 años, después de eso la exhumación es irremediable.

Como podrás darte cuenta este asunto de la "última morada" no es tan sencillo porque con esto de la oferta y la demanda también pueden desalojarte de tu último terrenito.

Está de pensarse ¿verdad?...

Besos y hasta pronto.

martes, 15 de enero de 2013

Nuevos hallazgos cerca de Chichén Itzá.

Hola, ¿cómo has estado?...

Te cuento que yo andaba de ociosa leyendo noticias y me encontré con algo interesante. 

Fíjate que encontraron una decena de entierros mayas con más de 1,200 años de antigüedad en el sitio arqueológico de  Xtojil, como a 20 kilómetros de Chichén Itzá, allá en la Península de Yucatán.

La mayoría de los esqueletos fueron hallados dentro de "cistas", que son unas tumbas rectangulares cubiertas y protegidas por lajas de piedra -no cabe duda de que diario se aprende algo nuevo, yo no sabía que kirikiki eran las cistas. 



Imagen de milenio.com


El INHA explicó que este hallazgo se produjo durante las excavaciones para ampliar una carretera de la zona.



Imagen de milenio.com


Los entierros fueron colocados entre los años 600 y 800 d.C., antes de que Chichén Itzá se convirtiera en el centro ceremonial y rector del norte de la Península.

En las tumbas se encontraron casi 30 piezas de cerámica, hay platos, ollas, cuencos y vasos, además de navajillas de obsidiana, cuentas de jade y pendientes de concha, indicadores de que había comercio con otras regiones de Mesoamérica.

El INHA indicó que de las piezas de alfarería sobresalen una olla pequeña y un vaso con inscripciones jeroglíficas, algo poco reportado en el área.

Más de las 28 estructuras se encuentran en Xtojil, cercano a la comunidad de Libre Unión.

El contexto funerario de Xtojil no puede ser comparado con un cementerio, por lo menos no como lo conocemos, sino que en sí, el basamento fue de carácter habitacional, el cual tuvo una ocupación muy prolongada,  de manera que la familia y sus descendientes fueron enterrándose en el mismo espacio.

Interesante ¿no?...

Besos y hasta pronto.